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avances de la humanidad lll. La escritura, la ciencia. Por Emilio Silvera

Fue en Babilonia donde se desarrolló la música, la medicina y las matemáticas y donde se inventaron las bibliotecas, donde se pintaron los primeros mapas y donde nacieron la química, la botánica y la zoología.

Los templos eran importantes y en ellos tenemos el primer gran ejemplo de arquitectura monumental. Estaban construidos sobre enormes plataformas que, con el paso del tiempo, se dieron elevando cada vez más, hasta finalizar convirtiéndose en torres escalonadas provistas de terrazas y coronadas por santuarios y se denominan zigurats, palabra de origen asirio que probablemente se remonte al término acadio pronunciado zigguaratu, cumbre o cima de la montaña, más antiguo.

Antes nos referíamos a los orígenes de la escritura y nombramos lo que Anise Schmandt-Besserat, llamó especimenes (figurillas de arcilla muy elaboradas y variadas) y cuyas primeros hallazgos se remontan a entre 8.000 y 4.300 años a.C.

En el sureste de Europa, en Rumania y Bulgaria, se han encontrado sistemas de marcas compuesto de líneas más o menos geométricas, volutas y garabatos, perteneciente a lo que conocemos como cultura vinca. Emparentado a lo que sin duda son pictogramas (cabras, cabezas de animales, espigas de trigo, etc.), este sistema apareció en contextos fúnebres y, aparentemente, sacrificiales, de cerda de 4.000 años a.de C. La placa Gradesnica, descubierta en Uratsa, al oeste de Bulgaria, en 1.969, es sin duda más antigua y, según las pruebas, tendría entre 7000 y 6000 años. Los símbolos asociados a la cultura Vinca han aparecido en amuletos, cerámicas, etc.

El análisis minucioso de los expertos muestra que la distribución de signos vincas es consistente y han clasificado un grupo de doscientos diez signos divididos en cinco grupos básicos: líneas rectas, cruces, cheurones, puntos y curvas. Aunque en ningún sitio forman textos, han aparecido diseños simbólicos, con indudable significado religioso más que económico que, según todos los expertos, constituyen una forma de proto-escritura.

La india continúa siendo el candidato con más posibilidades para albergar el honor del nacimiento de la escritura. Tradicionalmente se consideraba que la civilización más antigua de la región era la que tenía su enclave en el valle del Indo, cuyas capitales, Harappa y Mobenjo-Daro se remontan a unos 3.000 años a. de C., y. los indicios y pruebas allí encontrados desplazan a Mesopotamia con la cuna de la escritura.

No soy ningún experto en este tema, sin embargo, si dependiera de mí, dejaría la respuesta en el aire y no descartaría tan rápidamente a Mesopotamia.

Por otra parte, ¿Qué se sabe de China?

El alfabeto más antiguo hasta ahora encontrado fue descubierto en una excavación realizada en Ras Shamra (Cabeza de hinojo), cerca de Alejandreta, extremo nororiental del Mediterráneo, entre Siria y Asia Menor. Allí, donde la colina que domina un pequeño puerto, se encontraba un asentamiento que en la antigüedad recibía el nombre de Ugarit.

Tanto en Mesopotamia como en Egipto el saber leer y escribir era algo muy apreciado, Shulgi, un rey sumerio de 2.100 a.c., se jactaba de que:

“De joven estudié el arte de la escriba en la Casa de las Tablillas, con las tablillas de Sumer y Acad; nadie de noble cuna puede escribir una tablilla como yo puedo.”

Los escribas eran formados en Ur desde por lo menos el segundo del tercer milenio a. de C. El rey Shulgi fundó dos escuelas, acaso las primeras del mundo, en Nippur y Ur.

Después de todo esto, algunos miles de años más tarde, llegó la idea de ciencia (scientia significaba originalmente conocimientos). Por lo general, se cree que este ámbito de la actividad humana, sin duda muy provechoso, nació en Jonia, que entonces abarcaba la franja occidental de Asia Menor (la moderna Turquía) y las islas ubicadas frente a ella. Según Edwin Schrödinger, hay tres razones principales por las que la ciencia haya comenzado allí:

En primer lugar, la región no pertenecía a ningún estado poderoso, que normalmente se mostraban hostiles hacia el pensamiento libre.

En segundo lugar, Jonia era un pueblo de marineros, ubicado entre Oriente y Occidente, y con sólidos vínculos comerciales.

El intercambio mercantil ha sido siempre el principal motor para intercambiar ideas entre pueblos diferentes, y que surgían de la necesidad de resolver problemas prácticos.

Aquí mismo, en nuestra región, tenemos una muestra de ello, nos visitaron griegos, fenicios y otros pueblos que, un solo comerciaron con nosotros, sino que nos trajeron técnicas artesanales, de navegación, y un fin de ideas sobre otros aspectos de la vida en sociedad.

En tercer lugar, la región no estaba “infestada de sacerdotes”; no había, como en Babilonia o Egipto, una casta sacerdotal hereditaria y privilegiada con un interés personal en el mantenimiento del statu quo.

Al comparar los orígenes de la ciencia en la antigua Grecia y la antigua China, Geoffrey Lloyd y Nathan Sivin sostienen que los filósofos y científicos griegos gozaron de menos patrocinio que sus contemporáneos chinos, a quienes el emperador empleaba. Sin embargo, esto hizo que los científicos chinos fueran parcos en sus opiniones que se aferraban a lo ya conocido y eran menos dados, que sus colegas griegos a adoptar nuevos conceptos:

Tenían mucho más que perder, y rara vez discutían como hacían estos. En lugar de ello, los pensadores chinos invariablemente incorporaban las nuevas ideas en teorías existentes, con lo que producían una “cascada” de significados; de esta manera las naciones nuevas tenían que enfrentarse abiertamente con las ya existentes.

En Grecia, lo que había en realidad era una “competición de sabiduría”, bastante similar a los que celebraban en el deporte mismo que por aquel entonces se consideraba como una forma de sabiduría del dominio del cuerpo.

Los jonios comprendieron que el mundo era algo que podía ser comprendido, si uno se tomaba la molestia de observarlo de forma adecuada. No era un patio de recreo donde los dioses manejaban arbitrariamente el destino de los humanos según su estado de ánimo del momento, animados por las pasiones de amor, de ira o por un deseo de venganza, más humano que divino. Este descubrimiento dejó asombrados a los jonios: se trataba, como subrayó Schrödinger, de algo “completamente nuevo” que dejaba inservibles creencias ancestrales.

Emilio Silvera

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1 Response to “avances de la humanidad lll. La escritura, la ciencia. Por Emilio Silvera”


  1. octubre 9, 2008 en 4:00 pm

    Con lo intereante que es la serie algo tendríais que decir.

    El autor del trabajo, dolido, presenta sus quejas.

    saludos.


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